parasitismo crustaceos

 santiago jeronimo morales

 introduccion

El parasitismo, entendido como la asociación entre dos organismos (hospedador y parásito), ha sido descrito como una relación ecológica, donde el parásito depende completamente de su hospedador quien no solo representa el hábitat, sino que también tiene los recursos alimenticios para que el parásito se desarrolle. El parásito puede tener varios estados ontogenéticos, necesitando a diversos hospedadores durante su vida, lo que implica que las vías de transmisión varíen entre un estado y otro. La transmisión del parásito es activa cuando el estado infectante es una larva nadadora, la cual puede llegar a su hospedador directamente, mientras que la transmisión es pasiva si la larva parásita no puede salir por sí misma de un hospedador intermediario, en este caso, el siguiente hospedador necesariamente debe depredar sobre el organismo parasitado.

Los crustáceos han tenido un rol importante en la transmisión de parásitos, ya que muchas especies actúan como primeros o segundos hospedadores intermediarios de endoparásitos, contribuyendo tanto al desarrollo del parásito como en su dispersión. Los digeneos, cestodos, nemátodos y acantocéfalos tienen al menos un estadio larval que requiere de un crustáceo. En el ambiente marino, los crustáceos son depredados por un vertebrado (pez, ave o mamífero) donde el endoparásito se desarrolla hasta alcanzar el estado adulto. Sin embargo, a pesar de la importancia que cumplen los crustáceos en el ciclo de vida de endoparásitos marinos.

Los modelos epidemiológicos suponen que el éxito de la transmisión de los parásitos a sus hospedadores intermediarios y definitivos, dependerá de la distribución y/o abundancia local de estos últimos. No obstante, esta relación puede variar de acuerdo a múltiples factores, como la movilidad y susceptibilidad a infecciones del hospedador e historia de vida del parásito. Particularmente, los endoparásitos necesitan de uno o más hospedadores intermediarios, y un hospedador definitivo para completar su ciclo de vida. Los hospedadores definitivos debido a su gran movilidad, aseguran la dispersión de los huevos del parásito, contribuyendo a su propagación, mientras mayor sea la abundancia de hospedadores definitivos en un área, mayor probabilidad habrá para que las etapas de dispersión del parásito se encuentren con un hospedador, lo cual se reflejaría en mayores cargas parasitarias de los hospedadores intermediarios.

parasitos

Los epicarideos afectan a camarones, cangrejos y langostinos de diversas especies que, debido a la contaminación, al cambio climático y a la sobrepesca, han reducido sus poblaciones. Estos animales son parásitos de crustáceos y, a la vez, hiperparásitos del mismo grupo,Son organismos ampliamente extendidos y se encuentran en profundidades que van desde niveles someros en agua dulce o marina hasta a más de cinco mil metros bajo el océano.

Su ciclo de vida es complejo, pues se adhieren a un hospedero y desarrollan tres tipos de larva antes de alcanzar la madurez. La primera es una libre nadadora llamada epicarideum, que a través de metamorfosis sucesivas se convierte en una variante denominada cryptoniscus, infectiva y que se adosa a un hospedero juvenil definitivo (donde se transformará en hembra).

La segunda larva en llegar mutará en macho y promoverá el crecimiento y desarrollo de su compañera. Así, en cinco o seis semanas alcanzarán la madurez y empezarán a reproducirse.

México está entre los cuatro primeros lugares de biodiversidad global, y aunque este tipo de criaturas habita en casi todos los ambientes acuáticos del territorio, las especies de epicarideos registradas en el Océano Pacífico nacional no sobrepasan las 30.En el Atlántico nacional se han enlistado no más de 32; al sumar ambas hacen aproximadamente el 10 por ciento del total de las variedades descritas mundialmente, algunas de las cuales (incluso dos géneros nuevos en la República) fueron descritas por el investigador, quien considera que la complejidad de este grupo está subrepresentada en el país.

Cómo afectan los parásitos a sus presas

Los animales parasitados viven menos que los sanos, pues los epicarideos consumen hasta el 30 por ciento de la sangre de su hospedador. Físicamente, este organismo puede observarse en los crustáceos ya que su presencia es obvia a través del caparazón, donde se observan abultamientos en uno o ambos lados, lo que no sólo los hace más visibles para los depredadores, sino que al cargar peso adicional pierden agilidad y son presa fácil.

Su presencia tiene consecuencias negativas y se les considera castradores del hospedero. Por ejemplo, si un camarón produce 200 mil huevecillos, al ser infestado esta cifra se reduce a menos del 10 por ciento, además de que los individuos afectados no alcanzarán la talla ni el peso deseables.

Las poblaciones de carídeos comerciales en Australia, Hong Kong, India y Filipinas son gravemente afectadas por parásitos de la subfamilia Orbioninae, específica de individuos de las especies Penaeus semisulcatus, Metapenaeopsis stridulans, M. mogiensis, Parapenaeopsis stylifera, P. maxillipedo, Fenneropenaeopsis indicus y Solenocera crassicornis. En algunos casos afectan hasta al 70 por ciento de sus ejemplares, lo que provoca pérdidas millonarias.

Representantes de la subfamilia Orbioninae no han sido reportados en las costas americanas; sin embargo, en el Mediterráneo oriental se han observado concentraciones de Farfantepenaeus aztecus (camarón endémico y económicamente importante en las pesquerías del Golfo de México) atacado por el Epipenaeon ingens, un parásito branquial.

Ello sugiere que el Faztecus nacional puede ser afectado si estos seres son introducidos al país. Ello conlleva al riesgo de que los crustáceos de la región se vean amenazados por ésta u otras variedades similares en el corto o mediano plazos, lo que impactaría a uno de nuestros recursos pesqueros más importantes.

Para finalizar, destacó que se desconocen sus repercusiones en el consumo humano, pues se ha avanzado primordialmente en el conocimiento de su biología, diversidad, distribución y efectos sobre los hospedadores naturales. “Aún queda mucho por investigar”.

                                           





REFERENCIAS:

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